sábado, 22 de agosto de 2020

Desprecio por la VEJEZ

Vivimos días en que ser joven es la posesión más preciada. La juventud es la vedette, en todo ámbito se le idolatra. Símbolo de todo lo que parece deseable, exitoso, mostrable, exportable, admirable. Todos quieren parecer joven, verse joven. Los pequeños quieren llegar a esa edad y los viejos quisieran con nostalgia volver a ella. Y los que están en esa primavera de la vida, o van saliendo de ella, quieren permanecer a todo costa y a todo costo, a punta de gimnasios, cirugías, cremas y otras hierbas.

Es realmente demencial ver cómo los medios endiosan la juventud. Y como por el contrario se desprecia la edad avanzada, la tercera edad, la senectud, la ancianidad, la vejez.

No sé si recuerdan, hace no mucho tiempo tener sobre 50 años era estar en la última etapa de la vida. Cuando yo era niño (en los albores de los 70's) una persona sobre los 50 era abuelo. Eso se observaba en diversas dimensiones, en la actitud de vida, en la ropa que vestían, en que a esa edad era normal tener nietos y nietas, ya se tenía el pelo cano. Bueno hoy gracias a los avances tecnológicos en la ciencia y la medicina, la expectativa de vida se ha extendido muchísimo, por lo que alguien a los 60 años todavía es considerada "joven". Se muere alguien a los 60 años y decimos: Oh que joven falleció!! Y así vamos acomodándonos a otra escala etaria, donde ser viejo lo postergamos cada vez más.

En todo caso, llegue más tarde o más temprano, igual se ha impuesto un cierto desprecio por la vejez. Debe haber cierto rechazo por las arrugas, por el pelo cano, por los achaques, por la pérdida de la memoria, por la falta de agilidad, por la imagen encorvada, en fin, la imagen de la vejez es todo lo que hoy no nos gusta y rehuimos.

Muy distinto a lo que sucedía en culturas antiguas donde ser viejo era símbolo de experiencia y sabiduría,  y por ello ocupaban un lugar importante en la estructura social. Pero nosotros hoy dónde tenemos a los viejos? Cual es el lugar que ocupan en nuestra sociedad, en nuestra familia, en nuestros barrios?

* Ser viejo es caer en ese espacio de tiempo dónde ya no se tienen los ingresos suficientes para cubrir las necesidades más básicas.
* Ser viejo es transformarse en dependiente de los hijos, bueno en el caso que estén presentes y se hagan cargo de sus padres. De lo contrario caen en la más absoluta soledad.
* En estos tiempos muchas veces estorban y es habitual ver centros o residencias para el cuidado del adulto mayor (puro eufemismos son los antiguos asilos de ancianos).
* Además tenemos un pésimo sistema previsional con el que muchos viejos y viejas viven, más bien sobreviven, con pensiones escandalosamente bajas. (No+AFP)
* Y que decir si se enferman, cosa habitual a edad avanzada, gran parte de la pensión debe ser destinada a remedios y médicos. Peor aún si si trata de la tan habitual demencia senil.

Realmente es compleja la situación, por eso cada cierto tiempo aparece alguna noticias con algún viejo muerto sin que nadie supiese, solo, enfermo en un rincón donde sobre-vivía sin que nadie siquiera se enterase.

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Pero viejos y viejas, nuestros viejos son depositarios de la historia, son memorias vivas donde se acumulan experiencias, conocimientos, vivencias, penas y alegrías. Son los testigos de un tiempo que no conocimos. Tuvieron éxitos y fracasos, penas y alegrías, y un cúmulo de historias para entender mejor la vida, incluso para vivirla con cierta des-dramatización, tan necesaria por estos días.

Cada edad, cada tiempo tiene su encanto. Y yo hoy me asomo a la vejez. El gran desafío es saber disfrutar cada momento de la vida, así también con la vejez. Hay muchos abuelos, abuelas, viejos en general que nos dan tremendos ejemplos de cómo vivir la vejez siendo unos chiquillos llenos de energía y alegría, autovalentes y con muchas cosas por hacer. Lamentablemente no es lo habitual.

Creo que para cuando nos llegue ese tiempo hay que estar disponible y abierto a vivir la experiencia a concho, a mi ya me llegó.

Y si aún no llegamos a la tercera edad, debiéramos preocuparnos por nuestros propios viejos: abuelos, padres, vecinos, compañeros, de todos esos viejos y viejas con los que nos encontramos en nuestro camino. Para agradecerles de alguna forma lo que nos heredaron, aprender de ellos, valorar sus experiencias e intentar dejar a las futuras generaciones un mundo mejor que el que recibimos de ellos, ojalá un mundo más humano.

Ojala cada día más nos encontremos con muchos y muchas viejas que viven jovialmente su tercer tiempo, como chiquillos y chiquillas que tienen toda la vida por delante.

¿Cómo esperas tu vejez?

Mauricio Naranjo Vera
Cuarentena del 2020