Hoy
se viven tiempos de DES-COMPROMISOS. Así lo llamo yo. Como si la palabra compromiso estuviera
cargada con una mochila imposible de soportar…
En
efecto, es difícil en encontrar personas disponibles para comprometerse. ¿Por
qué será esto?
El
mundo y la sociedad nos señalan ciertos axiomas que ordenan las relaciones
humanas:
- Desconfiar en los “otros
y otras” que caminan por nuestro lado
- El Individualismos
- El éxito a cualquier
precio
- El consumismo y la
carrera del tener
- Competencia, donde el otro
es una amenaza que debo eliminar.
Cómo
comprometerse entonces? Para qué?
Yo no
creo en ese tipo de vida donde haya que desconfiar de todo. El otro, la otra, son
nuestros hermanos, con quien eventualmente puedo colaborar y quien es
potencialmente destinatario de mi servicio. Es alguien con quien quiero
caminar. ¿Por qué debemos competir?
Tenemos
certeza de la importancia de la dimensión comunitaria de la existencia, eso es
algo que hemos aprendido desde el seno de la vida. Esto implica que de alguna forma
la vida humana se entiende en la lógica social, en la que todos importan,
especialmente los más débiles, los más postergados. Entender y vivir desde la
experiencia de lo COLECTIVO.
Esto
lo demanda el AMOR. Para quienes asumimos
el proyecto de Jesús, significa vivir desde el espíritu de las Bienaventuranzas
y desde la lógica irracional del Dios que muere crucificado, pero que
sediciosamente resucita. Todo como gesto
genuino de AMOR.
El
amor es entonces una señal de la divinidad en nosotros, que nos impone la
necesidad de comprometernos con el resto de los hermanos. Sin embargo, pareciera que hoy es común
sentir que a las personas les cuesta el compromiso. No quieren COMPROMETERSE
CON NADA Y CON NADIE... Hoy más que nunca se busca certidumbres y seguridades.
Es
habitual hoy día:
·
conocer
parejas que se llaman “amigos con ventaja”. Dónde lo único que no existe es el compromiso.
·
Vemos
lo difícil que es que los jóvenes crean en el matrimonio o en la vida común. (y como se posterga en
el tiempo la decisión de casarse)
·
Tener
hijos… si tal vez, pero solo uno y cuando ya tenga “todo” resuelto.
·
Son
muy populares los voluntariados que no requieren un compromiso mayor, sino que
el tiempo que me sobra.
·
Organizaciones
estudiantiles, gremiales, sindicales, políticas gozan de muy poca adhesión.
Si
uno quiere entonces enfrentar la coyuntura, hacer la diferencia y modificar las
claves del modelo que se impone, no hay otro camino que el COM-PROMETERSE.
- Comprometerse con un
proyecto de sociedad
- Comprometerse con tus
cercanos y lejanos
- Comprometerse con los
otros y otras
- Comprometerse con los
más débiles
- Comprometerse con los
jóvenes
- Comprometerse con el
hogar global
- Comprometerse con la
defensa de la vida
Los
jóvenes y los ciudadanos en general no queremos comprometernos con la política,
desde no inscribirse en los registros electorales pa’ que… es una lata??? Y aunque hoy eso estaría resuelto con la inscripción automática, luego vendrá… votar? Pa' qué?, da lo mismo.
Criticamos
a los políticos, consideramos a los políticos corruptos, ineptos, deshonestos, pero qué hacemos
aparte de despotricar?
Votas?,
Te informas?, En qué te fijas para votar? Todos los ciudadanos tenemos la
obligación de COM-PROMETERNOS con la vida social, puesto que las injusticias
afectan siempre a los más débiles.
Pienso
que hoy día es necesario cambiar la lógica que nos impone el modelo,
necesitamos ciudadanos comprometidos con su lugar, con su país, especialmente con
los más pobres. Si pensamos en la sociedad
y su estructura, no basta con nuestra acción asistencial, son necesarios
cambios profundos para que las futuras generaciones puedan crecer en un mundo
de verdad justo, donde sus prójimos sean vistos de verdad como hermanos, donde
cambiemos la lógica de la competencia por la de la colaboración.
Hoy
los jóvenes y el movimiento estudiantil nos han dado una lección de cómo son capaces de salir a la calle,
cuestionar el modelo, levantar su voz, porque creen que otro mundo es posible.
La
única forma que yo veo de materializar los sueños es comprometiéndose con
ellos. Necesitamos generaciones que sean capaces de lanzarse al vacío, que sean
capaces de CREER y COMPROMETERSE con los sueños.
Otoño 2010
Otoño 2010
