Es una forma de vida que se impone en lo cotidiano, todos y todas desconfían de su vecino, de su compañero de viaje en el bus, de quien comparte la vereda en la que caminas, de quien conduce el otro vehículo, de quien está al otro lado de teléfono, en fin (ahora que lo pienso es mucho más grave de lo que imaginé).
Un simple ejemplo: tu vas caminando por una concurrida calle, vas pendiente de cuidar tus pertenencias, atento al tráfico, en fin concentrado en lo que la "calle" te presenta. Pero algo te saca de ese concentrado caminar, un hombre joven se te acerca, tú no lo conoces, pero va directo a ti... que piensas que hará? cuales serán tus gestos, tus acciones? Lo evitarás? Retendrás con mayor seguridad tus bolsos? buscarás ubicarte en un lugar seguro?Es tan obscena esta forma de vida, donde nadie está tranquilo porque desconfía de todxs. También desconfiar de un papel, un recado, de una cuenta, del cobro de algo, de una noticia, de las autoridades, de las instituciones... y así, suma y sigue.
Qué han hecho con nosotros, desconfiar de todo y todos no es vida. Vivir como si todos nos quisieran cagar, no puede ser sano. Sentir que todos no venden mentiras. Vivir creyendo que cualquier otro puede ser mi competidor.
Es URGENTE debemos cambiar esta forma de vivir. Para eso busquemos, revisemos las causas. Para mi lo primero es esta forma de vida centrada en el tener, la exacerbación del individualismo, la competencia como forma de desarrollo personal, el éxito como objetivo final y único.
Quiero vivir de otra forma, donde COLABORAR reemplace al competir, donde el SER se imponga al tener, donde lo COLECTIVO tenga un valor mayor que el individualismo, en fin donde volvamos a buscarnos en nuestra esencia de SER HUMANO, busquemos humanizar la vida. Para que finalmente disfrutemos de la expresión más humana que existe, AMAR.
Diciembre 2012
Mauricio Naranjo Vera
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