viernes, 28 de junio de 2013

Cansado de ese Chile "en la medida de lo posible"

Nací en democracia, sufrí el Golpe, crecí y viví en la Dictadura...

También soy uno más de esos tantos, que estando en la universidad en aquellos años 80, decimos (muchas veces inmerecídamente) que luchamos contra el gobierno militar.

Pertenezco a una generación que creció en el miedo, por tanto horror que vio. Cuando en las calles y poblaciones se paseaban militares, se llevaban a vecinos, golpeaban a ciudadanos. Más aún, un horror terrorífico de ver en la realidad cosas que en la tele no se veían, era otro mundo donde nada malo pasaba. Hasta el día de hoy reconozco en tantas y tantos ese miedo que se nos metió en el adn, ese miedo que muchas veces inmoviliza, que nos trae a la mente aquellos días de dolor, muertes y desapariciones. Por eso es tan liberador mirar las nuevas generaciones de estudiantes, lejanos de esos temores, alegres, atrevidos, con sus ojos y gargantas llenas de esperanza...

También celebré la caída del Régimen de Pinochet... imposible olvidar tanta alegría, tanto se nos venía por delante, tanto que cambiar, tanto por hacer, tanta esperanza puesta, tanta Alegría que llegaría... Pero la realidad nos atrajo al suelo y nos hizo pisar en la indeseada realidad.

Todo lo que soñamos, todo lo que gritamos a los cuatro vientos, se golpeaba contra un muro, lo lamentable de ese muro es que fue levantado y se instaló con aquellas frases que nos hicieron tanto daño durante más de 20 años...

Queremos Justicia.... pero "en la medida de lo posible"
Queremos reformas... pero necesitamos una "política de los acuerdos"

Nada se podía hacer si no caía dentro de las grandes (y forzadas) componendas políticas que se construyeron sobre los cimientos del tan descarado y dictatorial BINOMINAL, una democracia tutelada, sospechada, vigilada y regida por la ILEGÍTIMA constitución del '80.


Así vivimos los años más duros de la POLÍTICA DE LOS CONSENSOS, que era el arma perfecta para consolidar todo lo configurado por la Dictadura cívico-militar. Así entonces el llamado de la patria era sumarse a los consensos, olvidar los deseos de las mayorías ciudadanas y dar el voto para no cambiar nada. Imposible DISENTIR sin ser tratado de díscolo y con ello relegado en la "siberia" política lejos de donde se tomaban las decisiones.

Ha pasado tanto tiempo... y por lo menos yo, estoy cansado de vivir en un Chile en "la medida de lo posible". Quiero que por fin podamos soñar y aspirar a que nuestros sueños colectivos y mayoritarios sean materializados. Aspiro a que juntos construyamos otro mundo, donde la voz de las mayorías sean escuchadas, donde podamos vivir en una democracia de verdad, donde las decisiones sean la voluntad de la mayoría de los ciudadanos. No es posible seguir soportando el binominal que distorsiona tal voluntad, que se niega a escuchar los legítimos deseos de los no-representados.

Quiero que le demos una oportunidad a la democracia, pero a una de verdad, una que duela, esa que le duele a aquellos que no quieren perder cuotas de poder, una democracia que permita la expresión de las mayorías reales, donde de verdad podamos construir la sociedad a la que aspiramos. Donde la clase política de verdad represente a la ciudadanía y no a pequeños grupos económicos que con su poder financiero instalan una sociedad que se acomoda a sus intereses.



Por todo ello, yo también quiero para Chile una Nueva Constitución. Una que por primera vez sea democrática, donde quede plasmado el deseo de todos los ciudadanos, que no sea lo que la élite de este país decida para el resto. Ya basta de hacer un Chile a medias, uno hasta donde se pueda...

Yo quiero una Asamblea Constituyente para que juntos pensemos y demos forma a un nuevo Chile.

Invierno 2013







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